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LA CIUDAD INVISIBLE ~ La más habitable de todas las ciudades

Apuntes Suburbanos VI: «Mutación (o la fábrica de monstruos)»

Apuntes Suburbanos VI: «Mutación (o la fábrica de monstruos)»

Un muchacho de aspecto poco aseado mendiga en un vagón del metro: «Una ayuda para comer, por favor». Al escucharle, un anciano le comenta a su esposa: «Ya, para comer... seguro que es para pincharse».

Un muchacho drogadicto de aspecto poco aseado vuelve a mendigar en un vagón del metro: «Una ayuda para comer, por favor». Dos señoras semienterradas por bolsas de unos grandes almacenes cuchichean: «Pues si no tiene dinero, que se ponga a fregar portales».

Un muchacho drogadicto de aspecto poco aseado que no friega portales mendiga una vez más: «Una ayuda para comer, por favor». Una pareja de adolescentes separan sus bocas el tiempo justo para decirse con sorna: «Seguro que ese tío ha estado en el talego».

Un muchacho drogadicto de aspecto poco aseado que no friega portales porque ha estado en la cárcel insiste: «Una ayuda para comer, por favor». Un caballero de traje y corbata se aparta de él cuando pasa a su lado, mientras piensa: «Que no me toque, que éste me pega el SIDA o algo peor».

Un muchacho drogadicto de aspecto poco aseado que no friega portales porque ha estado en la cárcel, donde contrajo el SIDA, suplica de nuevo: «Una ayuda para comer, por favor». Una madre que acaba de recoger a su retoño del colegio se interpone entre el niño y el indigente en actitud heroica. «Dios mío, ¿y si ahora saca una navaja y nos mata a todos?»

Un muchacho drogadicto de aspecto poco aseado que no friega portales porque ha estado en la cárcel, donde contrajo el SIDA, acusado de asesinar a los pasajeros de un vagón del metro, pide ya sin fe: «Una ayuda para comer, por favor». Dos chicas se apretujan contra la gente para alejarse de semejante individuo, «no vaya a ser el violador ese que anda suelto por el barrio».

El tren se detiene en la siguiente estación. Al abrirse las puertas se apea, para alivio de todos, la encarnación perfecta de Mister Hyde. ¿Quedará en ese engendro algún atisbo de aquel muchacho de aspecto poco aseado que pedía una ayuda para comer?

2 comentarios

Un mendigo -

La vida nos va definiendo poco a poco, pero ¿quién es la vida?

Carmen Martín -

¡Me ha encantado! muy original y explícito.