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LA CIUDAD INVISIBLE ~ La más habitable de todas las ciudades

Maratón de Monólogos de la AAT

Maratón de Monólogos de la AAT

Aunque ya no es una noticia fresca, quiero dejar constancia en esta página del VII Maratón de Monólogos, que como todos los años por el mes de marzo organizó la Asociación de Autores para celebrar el Día Mundial del Teatro. Esta función colectiva, de unas seis horas de duración, tuvo lugar en La Casa Encendida y mostró trabajos dramáticos (no confundir estos monólogos con las obras puntocom, por favor) de una treintena de autores, con un gran éxito de público.

Yo tuve el placer de participar con mi obra «Yo no me bajo en esta estación», que interpretó deliciosamente Fernando Chinarro.

Prometo avisar con tiempo de la edición del año que viene desde este mismo blog.

Para más información: http://www.aat.es/ - Actividades - Avance.

«Anodinos crónicos»

No es relevante aclarar dónde se encuentra la ciudad. Está en un rincón cualquiera de un país idéntico a tantos otros, uno de esos lugares que —quién sabe por qué— se llaman civilizados. El caso es que en aquella urbe se propaga con rapidez una enfermedad en la que nadie ha reparado, y a la que en consecuencia ningún médico ha puesto nombre ni trata de hallarle cura. El mal, llamémoslo así, se manifiesta con unos síntomas muy claros: los infectados, que se cuentan por millares y siguen aumentando en número, son incapaces de vivir cada día de una forma que no sea idéntica a la de la jornada anterior y, por tanto, exacta a la de la siguiente. Como el encefalograma de un difunto, sus existencias resultan planas, continuas, pero el daño no se detiene ahí. Por razones que, repito, nadie se preocupa en investigar, los enfermos se ven sometidos a un lento aunque inexorable proceso de borrado. Hoy un ojo, mañana algún dedo, al otro quizá la boca. Los afectados más recientes parecen un retrato que el pintor hubiera dejado incompleto; pero los pacientes con más tiempo de infección se convierten en individuos apenas reconocibles. El mal es tan grave que —a no ser que efectúen un día por azar algún acto novedoso— los enfermos acaban perdiéndose por completo a la vista de los demás, quedando sumidos en un limbo espeso sin posibilidad de retorno y sin que nadie los eche nunca de menos.

Grita sida

Grita sida

El 1 de diciembre de 2005, Día Mundial del Sida, noventa actores y actrices, bajo la dirección de Adolfo Simón, se echaron a las calles de Madrid para gritar «¡tengo sida!»

Un año más tarde, la experiencia se repitió en los edificios de la Universidad Complutense.

Y esta Universidad ha convertido en libro los monólogos y la performance que integraron este montaje colectivo, entre los que se encuentra mi texto titulado «¿Y usted?»

Para más información, visitad estos enlaces: 

http://www.ucm.es/info/ucmp/pags.php?tp=Servicio%20de%20Publicaciones&a=publicaciones&d=0013059.php

http://es.geocities.com/grita_sida/

http://gritatengosida.spaces.live.com/

Mucho cuento

Mucho cuento

Recomiendo vivamente estos dos libros de cuentos, editados hace muy poco por Edaf.

«Sexo, colores y cianuro» es un trabajo colectivo firmado por Conrado Arranz, Twiggy Hirota, Mateo de Paz y David Urgull.

«La cruz de barro» tiene por autor a Miguel Ángel Mala.

Me alegra mucho la publicación de estos dos volúmenes por un doble motivo: primero porque son libros de cuentos (¡Díos mío!, ¡qué atrevimiento!, ¡con los tiempos que corren!), y segundo porque estos cinco escritores, estoy seguro de ello, darán mucho de qué hablar en el futuro.

Para más información: http://www.acescritores.com/PUl-portadas.php