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LA CIUDAD INVISIBLE ~ La más habitable de todas las ciudades

«¿Y usted?»

«¿Y usted?»

(Este texto lo pueden interpretar un HOMBRE o una MUJER indistintamente.

El actor/actriz lo representará con un tono histriónico de juglar callejero, manteniendo en todo momento un entusiasmo exagerado.) 

¡Tengo sida! ¡Tengo sida!

Escuchen todos, presten atención: ¡¡¡Tengo sida!!!

Sí, han oído bien:

Tengo sida y ha cambiado por completo mi vida.

Tengo sida y me tomo cada día cuarenta pastillas.

Tengo sida y ya no me habla mi familia.

Tengo sida y no encuentro pareja que conmigo viva.

Tengo sida y mis amigos ni me tocan ni me miran.Tengo sida y en mi trabajo prefieren que ya no siga.

Tengo sida. ¡Tengo sida! ¿No les doy un poco de envidia?

Lo veo en sus caras. Lo veo en sus miradas.

Yo tengo sida. Y ustedes, envidia mal disimulada.

Pero que nadie sufra. Que nadie se hiera. El sida está al alcance de cualquiera.

Ricos y pobres, hombres y mujeres, niños y niñas: ¡el sida puede entrar en vuestras vidas!

¿Sabía usted, caballero, sabía usted, señora, que el sida se contagia en silencio y en mucho menos de una hora?

Todos los que estamos aquí podemos cogerlo sin saberlo.

Sin verlo, sin olerlo, sin comerlo ni beberlo… ¡Todos podemos tenerlo!

Sin estornudos, sin toses y sin hemorragia: así se contagia.

Tengo sida. ¡Tengo sida! ¿Y usted? ¿Y usted? ¿Y usted?

¿Han echado últimamente una canita al aire…? ¿Han cometido algún pecadillo…? ¿Se les «olvidó» usar un preservativo…? ¿Han compartido como buenos colegas una jeringuilla…? ¡Qué maravilla! 

Pregúntenle a su médico. Pregúntenle a su amante. Doctor, ¿tengo sida? ¿Me has contagiado, querida?

Y si la respuesta es afirmativa, ¡enhorabuena!

Tendrán sida y tomarán cada día cuarenta pastillas.

Tendrán sida y ya no les hablarán sus familias.

Tendrán sida y no encontrarán pareja que a su lado viva.

Tendrán sida y sus amigos no compartirán con ustedes ni una silla.

Tendrán sida y en sus trabajos preferirán que ya no sigan.

Tendrán sida y cambiarán por completo sus vidas.

Yo tengo sida.

¿Tú tienes sida?

¿Él tiene sida?

Nosotros tenemos sida.

¿Vosotros tenéis sida?

No sólo ELLOS pueden tener sida.

Y ahora he de marcharme. Sé que sabrán disculparme.

Tienen que ingresarme, pincharme, estudiarme y medicarme.

Pero, repito, que nadie me tenga envidia.

Pregunten a su médico.

Pregunten a su amante.

Pregunten, pregunten… y ya me contarán más adelante…

Este monólogo fue representado dentro de la acción teatral Grita: ¡Tengo Sida!, de Dante Teatro, con motivo del Día Mundial del Sida en los años 2005 y 2006. Se publicó en el libro del mismo título editado por la Universidad Complutense.

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