Blogia
LA CIUDAD INVISIBLE ~ La más habitable de todas las ciudades

«Anodinos crónicos»

No es relevante aclarar dónde se encuentra la ciudad. Está en un rincón cualquiera de un país idéntico a tantos otros, uno de esos lugares que —quién sabe por qué— se llaman civilizados. El caso es que en aquella urbe se propaga con rapidez una enfermedad en la que nadie ha reparado, y a la que en consecuencia ningún médico ha puesto nombre ni trata de hallarle cura. El mal, llamémoslo así, se manifiesta con unos síntomas muy claros: los infectados, que se cuentan por millares y siguen aumentando en número, son incapaces de vivir cada día de una forma que no sea idéntica a la de la jornada anterior y, por tanto, exacta a la de la siguiente. Como el encefalograma de un difunto, sus existencias resultan planas, continuas, pero el daño no se detiene ahí. Por razones que, repito, nadie se preocupa en investigar, los enfermos se ven sometidos a un lento aunque inexorable proceso de borrado. Hoy un ojo, mañana algún dedo, al otro quizá la boca. Los afectados más recientes parecen un retrato que el pintor hubiera dejado incompleto; pero los pacientes con más tiempo de infección se convierten en individuos apenas reconocibles. El mal es tan grave que —a no ser que efectúen un día por azar algún acto novedoso— los enfermos acaban perdiéndose por completo a la vista de los demás, quedando sumidos en un limbo espeso sin posibilidad de retorno y sin que nadie los eche nunca de menos.

0 comentarios